Oso pardo (Ursus arctos)

Nombre científico

Galemys pyrenaicus

Estatus

Habitat

Ríos, torrentes y lagos del norte de la Península Ibérica.

Longitud

11 - 16 cm

Longitud de la cola

12 - 16 cm

Peso

35 y 80 gramos

Características

Es el animal terrestre más grande de toda la fauna ibérica. El oso pardo se caracteriza por su pelaje espeso y tupido color marrón con tonalidades doradas. La coloración del pelaje de los osos ibéricos tiene una peculiar coloración más oscura, casi negra, en las patas y amarillenta en la punta de los pelos, sus ojos son color negros, Las crías suelen presentar un collar blanquecino más o menos amplio alrededor del cuello, marca que habitualmente desaparece a partir de la primera muda al año de edad, pero puede quedar algún resto en los adultos. Los osos pardos cantábricos o ibéricos son los más pequeños de todo el mundo.

El oso pardo tiene una visión poca desarrollada a diferencia de los sentidos del oído y el olfato gracias a él puede detectar fuente de alimento que se encuentre a grandes distancias y también el estado sexual de otros ejemplares durante la época de celo, por su aspecto parece un carnívoro típico, pero en realidad poseen una alimentación omnívora, alimentándose de bellotas, castañas, hayucos, avellanas, bayas, tubérculos, y puede alimentarse también de carroñas, insectos, miel, setas, aves, huevos y ciervos, ardillas, marmotas, caribús y cabras de montaña y peces. Casi toda la vida y movimientos del oso vienen determinados por la búsqueda del alimento. Incluso la hibernación se produce por la escasez de alimento propia del invierno en los bosques caducifolios del norte de España. Un oso adulto puede llegar a perder hasta el 40% de su peso durante el invierno.

Son animales solitarios, Su caminar habitual es a cuatro patas, sin embargo es uno de los pocos animales capaces de ponerse en dos patas en ocasiones como peleas o cuando sienten alguna amenaza. Los osos pardos alcanzan la madurez sexual entre los cuatro y seis años de edad. Las hembras pueden aparearse con varios machos durante su etapa de celo que tiene una duración de 10 a 30 días. La implantación del óvulo es diferida, es decir, se implanta en el útero meses después del apareamiento. Tras dos meses de gestación, nacen de dos a tres crías por camada. Estos nacen ciegos, indefensos y sin pelaje, teniendo un peso que oscila entre los 340 y 680 gramos. Al cumplir un año de vida, ya tienen un peso de 25 kilos. Viven con su madre durante año y medio para después comenzar su independencia.

Amenazas

Fragmentación de la población:

Se encuentra clasificado dentro del Atlas y Libro Rojo de los Mamíferos Terrestres de España, en la categoría CR D (en peligro crítico con menos de 50 ejemplares maduros) en la Cordillera Cantábrica. Esta clasificación se debe a que dentro de la cordillera Cantábrica hay unos 105 a 130 osos en dos núcleos aparentemente aislados: el occidental con unos 80 a 100 ejemplares y el oriental con unos 25 a 30 osos. En el primero, el número de ejemplares maduros podría no alcanzar los 50 individuos y en el último la población total es inferior a esta cifra, por lo que ambas subpoblaciones cumplen el criterio D (menos de 50 ejemplares maduros).

Constituyente esta una de las principales amenazas, la fragmentación de la población, ya que son poblaciones con una baja variabilidad genética y con un pequeño número de individuos en cada una de las subpoblaciones, La supervivencia a largo plazo de una población depende del mantenimiento de suficiente variabilidad genética como para asegurar la supervivencia individual y la adaptabilidad de la población.

Pérdida del hábitat:

La disminución de espacio de hábitat de los osos pardos por deforestación para la extracción de madera y apertura de pistas forestales, el uso de los bosques para desarrollo de granjas agrícolas o ganaderas, construcción de carreteras, pistas para esquiar, urbanizaciones.

Esta pérdida de hábitat ocasiona el desplazamiento de los osos pardos a zonas donde tienen contacto con humanos, provocando el terror en los mismo llevándolos a acudir al uso de batidas ilegales y a la utilización de cepos y venenos, persecución directa por tiros y trampas, la electrocución en tendidos eléctricos.

Conservación

El oso pardo se encuentra protegido desde 1973 y las comunidades autónomas están obligadas por tanto a elaborar y aprobar Planes de Recuperación. El Ministerio de Medio Ambiente aprobó en 1999 la Estrategia para la conservación del oso pardo cantábrico para reducir la mortalidad no natural, conservar y mejorar el hábitat, asegurar la conectividad entre poblaciones y núcleos de población y garantizar el apoyo público a su conservación. La Ley de Conservación de la Naturaleza de 1989 exitió la puesta en marcha de una serie de medidas para mejorar su situación. En 1995, el nuevo Código Penal estableció un castigo de hasta dos años de cárcel por matar a un oso, tipificándolo como delito ecológico. En la actualidad, matar a un oso puede ser penado con multas de hasta 50 millones de pesetas.

La Fundación Oso Pardo (FOP) se basa en el desarrollo de experiencias de gestión que demuestren la viabilidad de la coexistencia entre las actividades humanas y una población salvaje de osos. en la actualidad abarca la práctica totalidad de la Cordillera Cantábrica y los Pirineos, como la envergadura y los contenidos de sus iniciativas y proyectos de conservación. Su labor se extiende a campos como la conservación y restauración de hábitats de elevado interés para la especie, el seguimiento de la población osera, la investigación aplicada a la gestión, la lucha contra el furtivismo o la formación y educación ambiental.

El FAPAS tiene como objetivo prioritario la conservación de los ecosistemas cantábricos de montaña y al mismo tiempo el favorecimiento de la conservación de especies de la fauna que utilizan estos ecosistemas, como es el caso del oso pardo, las aves carroñeras o el urogallo.

Las comunidades de Cantabria, Asturias, Castilla y León y Galicia han ido creando y aprobando sus respectivos planes de recuperación para garantizar la conservación de la especie, con medidas de lucha contra el furtivismo, la conservación de los hábitats naturales y la recuperación de los degradados, el aumento de los proyectos de investigación y la mejora de los programas de sensibilización, así como el pago de daños producidos por osos y las compensaciones a las poblaciones que viven en zonas oseras. Una de las acciones de conservación más efectivas es la plantación de especies frutales en zonas oseras para evitar que los osos se vean obligados a acercarse a áreas humanizadas, donde la posibilidad de ser molestados o cazados por furtivos es mayor. Las campañas de plantación en estas regiones sirven para asegurar y reforzar la alimentación de los osos, sobre todo en primavera y verano.